Me duele la vagina, las piernas y uno de mis pezones, el cual tiene una herida un tanto profunda. Ha sido de las mejores cogidas que me han dado.
Cuatro horas de puro placer. Todas las posiciones imaginables. Sobre la cama, en una silla, contra la pared, en el sofá, en la cocina, en la entrada de mi cuarto.
Me trataste violentamente y como una puta, diciendo que decirte y obligándome a hablar mientras gemía sin perder tu caballerosidad y preguntándome amablemente como prefería que me lo hicieras y, en algunas ocasiones, si me lastimabas.
Hoy mis partes mas intimas duelen, pero lo disfrute en cada parte de ellas.
Te quiero, hermano.
La única persona que permitiría me tratara así, soy tu prostituta caprichosa, querido.
No hay comentarios:
Publicar un comentario